La obesidad ¿Un problema biológico,
psicológico o social?
La obesidad es, sin lugar a dudas, una enfermedad multifactorial, cuya etiopatogenia,
expresión clínica y tratamiento no se pueden entender mediante un solo enfoque;
sin embargo, en virtud de la tendencias actuales en relación al incremento de
esta patología en edades escolares, se le han atribuido a dicha condición dos
sustratos fundamentales: los cambios en la forma de alimentación y la actividad
física.
Enfermedades producto de la obesidad: las
más comúnmente desarrolladas en adolescentes son: la diabetes mellitus tipo II
(DMT-II), cierres epifisiarios tempranos, hiperplasia e hipertrofia adiposa,
presentación temprana de la menarca, hiperlipidemia, aumento del gasto cardiaco
con su consecuente hipertrofia del corazón izquierdo, esteatósis hepática con
aumento de transaminasas y alteraciones del metabolismo de la glucosa, problemas
ortopédicos de pies, rodillas, cadera y columna lumbar, coledocolitiasis,
litiasis vesicular, síndrome de Stein-Leaventhal o de ovario poliquístico y
pseudo tumores cerebrales entre otras muchas enfermedades desarrolladas como
consecuencia de la misma obesidad.
Este aumento de peso exagerado por una elevada ingesta y conductas
sedentarias se denomina exógena, la
llamada obesidad endógena que
representa el 10% de los casos está condicionada por razones genéticas,
endocrino-metabólicas u otras enfermedades.
Efectivamente, en el problema de obesidad
de los adolescentes, no podemos partir del hecho de que son obesos por razones
de mal funcionamiento orgánico, múltiples estudios médicos concluyen en su
mayoría, factores del entorno social y con la psicología del adolescente;
entonces, ¿Por qué los modelos actuales
de tratamiento y control de la obesidad se enfocan en su mayoría a cuestiones
de alimentación y ejercicio? La respuesta a esta pregunta la podemos
encontrar en parte a los modelos económicos y de consumo de la mayor parte de
la gente, en donde el “culto a la
belleza” hace su aparición y en donde múltiples empresas con intereses
comerciales encuentran su nicho de crecimiento, al ofrecer a los consumidores
potenciales “dietas milagrosas” o aparatos de ejercicio vanguardistas de “todo
en uno”. Dicho así, los consumidores potenciales (personas obesas) son
influenciados de forma psicológica, que se condiciona al obeso a adquirir los
productos en virtud del deseo sublimado de “verse bien” o “verse física y
socialmente atractivo” y en consecuencia aceptados en sociedad.
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